La Sociedad y las TICs
El concepto de Sociedad de la Información surge en los 90', con la transformación impulsada por los nuevos medios disponibles para crear y divulgar información mediante tecnologías digitales. Los flujos de información, las comunicaciones y los mecanismos de coordinación se están digitalizando en muchos sectores de la sociedad, proceso que se traduce en la aparición progresiva de nuvas formas de organización social y productiva.
En un documento elaborado en lña Cumbre del Grupo de los Ocho ( año 2000), se considera a "las TICs como un motor de vital importancia para el crecimiento de la economía mundial y confirma la relevancia creciente que los gobiernos de las principales potencias económicas otorgan a las TICs como factor de transformación económica y social". En relación a esto, Mattelart dice que " la sociedad global de la información se ha convertido en un reto geopolítico, y el discurso que la envuelve es una doctrina ( que arraiga en los EE.UU.) sobre las nuevas formas de hegemonía; es así que ahora la hegemonía mundial pasa por las tecnologías tecnotrónicas y se manifiesta a través de una triple revolución: diplomática, militar y gerencial. La revolución de los asuntor diplomáticos es la aparición de la idea soft power.
La información se convierte en el elemento fundamental de la hegemonía mediante las tecnologías de recogida de información e inteligencia: es la ciberguerra cuya finalidad es la de conseguir que cuantas más sociedades basculen en la democracia de mercado mejor.
Es en la tercera revolución, donde la sociedad global toma cuerpo a partir de una reorganización gerencial del mundo: la libertad de expresión comercial condiciona la libertad de expresión de los ciudadanos".
Hoy las tecnologías de la información y la comunicación inundan nuestra vida cotidiana, pero bien sabemos que en esta Sociedad de la Información no existe igualdad de acceso a estas tecnologías debido a que en los países desarrollados la mayoría de los sectores de la población tienen oportunidades para acceder a las nuevas tecnologías, cosa que no sucede en los países subdesarrollados. De esta manera, se origina lo que se llama "brecha digital" como una nueva forma de exclusión; una línea divisoria entre el grupo de población que ya tiene posibilidad de beneficiarse de las TICs y el grupo que aún es incapaz de hacerlo.
Teniendo en cuenta esto, observamos que el uso de las TICs para fomentar el desarrollo económico no conlleva el fortalecimiento simultáneo de la participación democrática. Es necesario utilizar una perspectiva equilibrada para garantizar que la creación de una Sociedad de la Información satisfaga el primero de las condiciones conjuntas. Por lo tanto, para integrar las TICs en la agenda del desarrollo es necesario evaluar las oportunidades que ofrece el nuevo paradigma desde la perspectiva de las especificidades y necesidades regionales.
Noelia Livetti

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